Bautismo

No se ha de retrasar arbitrariamente el momento de bautizar a los hijos, ni tampoco decidirlo apresuradamente o por motivos sociales, sin antes reflexionar -o incluso consultar con el sacerdote- acerca de la importancia de este sacramento.
Es deseable acudir a la Parroquia con tiempo suficiente, dos o tres meses antes de la fecha deseada, y acordar con el Párroco la fecha del bautismo.
Antes de elegir el padrino o padrinos, se debe considerar la importante misión que estos adquirirán, juntamente con los padres, en la formación y educación en la fe del que va a ser bautizado. Ver más abajo los requisitos para ser padrino y, si se tuviera alguna duda acerca de algún padrino, consultar con el Párroco.
 
LOS BAUTISMOS SE CELEBRARÁN HABITUALMENTE DE MANERA COMUNITARIA,
EL PRIMER Y ÚLTIMO DOMINGO DE CADA MES

De manera excepcional, por motivos justificados y consultando previamente al Párroco, se podrá también celebrar el bautismo otros días.

Documentos que hay que aportar:
-    Solicitud firmada por ambos padres (se proporciona en la oficina parroquial);
-         Fotocopia del DNI, NIE o Pasaporte de los padres;
-    Certificado Literal de Nacimiento del niño, original y reciente (si no es español, deberá estar debidamente traducido y protocolizado según la Convención de la Haya);
-    Fotocopia del Libro de Familia (hoja en que aparecen los padres y hoja en que aparece el niño).

 

Requisitos para ser padrino (cánones del Código de Derecho Canónico):

873 Téngase un solo padrino o una sola madrina, o uno y una (no pueden ser dos hombres ni dos mujeres).

874 § 1.    Para que alguien sea admitido como padrino, es necesario que:

1) haya sido elegido por quien va a bautizarse o por sus padres o por quienes ocupan su lugar o, faltando éstos, por el párroco o ministro; y que tenga capacidad para esta misión e intención de desempeñarla;

2) haya cumplido dieciséis años, a no ser que el Obispo diocesano establezca otra edad, o que, por justa causa, el párroco o el ministro consideren admisible una excepción;

3) sea católico, esté confirmado, haya recibido ya el santísimo sacramento de la Eucaristía y lleve, al mismo tiempo, una vida congruente con la fe y con la misión que va a asumir;

4) no esté afectado por una pena canónica, legítimamente impuesta o declarada;

5) no sea el padre o la madre de quien se ha de bautizar.

      § 2.    El bautizado que pertenece a una comunidad eclesial no católica sólo puede ser admitido junto con un padrino católico, y exclusivamente en calidad de testigo del bautismo.